sábado, 6 de mayo de 2017

El Sacerdocio de la Ciencia LIII - Lucifer II



I - El Antecedente

Como se recordará, en este artículo hice un análisis del texto escrito por W. Luis Mochán, Enrique Castro Camus y Bernardo Mendoza Santoyo, y contrasté sus afirmaciones con lo correspondiente para mostrar la verdadera naturaleza de su posición.

Demostré que Mochán y Cía mentían al pretender que la medicina de principios del siglo XIX era científica, mentían al presentar la medicina actual como estrictamente científica, mentían al presentar a Randi y su organización como origen de un criterio científico a considerar, y llegaban al extremo de falsificar lo que una de sus referencias científicas dice realmente para engañar al público.

Es difícil argumentar algo a favor de una muestra tan conspicua de mentira y simulación, pero hay un nuevo indicio que vuelve esto innecesario, como se verá en las secciones siguientes.


II - La Ciencia Está Para Hablar, No Para Escuchar

Como puede verificarse, la página con el texto de Mochán y Cía tiene el aspecto que se muestra a continuación. Nótese que actualmente tiene cero comentarios ( la fecha de la consulta aparece en la esquina superior derecha ).


 Compárese con el aspecto de la página el 14 de enero, que se muestra a continuación.



Como se puede observar, el texto tenía entonces catorce comentarios, que desaparecieron misteriosa e inexplicadamente de un artículo de tres doctorados que truenan contra la charlatanería.

Este fenómeno de comentarios desapareciendo de textos seudo-escépticos no es extraño. Muchos ejemplos se han documentado en este blog. Los casos de Xavier Giménez Font y de Emiliano Bruner son apenas dos ejemplos donde el borrar comentarios es la "solución" de los embaucadores para no tener que hacer frente a comentarios a los que no pueden responder.


III - Si Empiezan Con Preguntas Capciosas...

Pero ¿qué razón había para borrar los comentarios?


Como se puede ver, Castro Camus no tiene problema en responder cuestionamientos relativamente abstractos que no atañen a puntos fundamentales y más bien representan diferencias de criterio, de las que puede salir indemne ( y hasta triunfante ) con relativa facilidad.

Pero cuando empiezan los cuestionamientos objetivos a sus postulados básicos, no hay más respuestas por parte de Castro Camus o cualquiera de los otros autores.



Ninguno de los tres doctorados acude a explicar el asunto de la vacuna de ébola planteado por zet1o por qué contradicen a investigaciones serias con su imagen de la medicina oficial. Y ni qué decir de la puntada indigna de doctorados de pretender que Randi y su troupe de fanáticos facciosos sean referencias científicas.


IV - La Ciencia No Tiene Prisa ( Por Ser Exhibidos Como Mentirosos )

Los autores continuaron nadando de muertito para no tener que dar explicaciones sobre sus disparates y mentiras:


Como se puede ver, diez días después de ser cuestionados, los autores continuaban en un silencio vergonzante que contrastaba de forma impresionante con su divina indignación anterior cuando decían

"Por el contrario, de no demostrar la efectividad de los tratamientos homeopáticos, exigimos que HNH desaparezca y sus instalaciones sean utilizadas para crear un hospital médico y que se deje de malgastar el presupuesto público en una farsa como la homeopatía"


V - Tantas Preocupaciones Que Se Ahorra Uno

Y como en todos estos casos, la lección para esos paladines de la ciencia no es evitar decir mentiras sino cuidar más el peligro de ser exhibidos.

En efecto, el sistema de comentarios pasó de este:


a uno donde puedan controlar qué se publica antes de sufrir humillaciones públicas:


Como es sabido, para la derecha la apariencia no es lo más importante, es lo único importante. Como lo demuestran otros casos ( por ejemplo el de Claudi Mans Teixidó ), esta gente no censura para evitar la verguenza mientras aprovechan la lección, sino que continúan difundiendo exactamente las mismas mentiras con las que fueron exhibidos una vez que se han asegurado de que ya no corran ese riesgo.


VI - A Confesión de Partes...

Como es evidente, esta censura como "solución" a los cuestionamientos no hace sino confirmar las acusaciones hechas en la primera parte de esta saga.

Cuando Mochán y Cía. borran los cuestionamientos sin responderlos, no sólo confirman que la falta de respuesta era por deshonestidad y no por desconocimiento de haber sido interpelados, sino que confirman que sus intenciones son todo menos científicas.

No sólo Mochán y Cía. difunden falsedades sino que lo hacen con dolo, simulándose partidarios de la ciencia pero evitando sustentar sus afirmaciones y explicar sus contradicciones a fuentes citadas con toda claridad. Y cuando creen que nadie se dará cuenta, borrar las pruebas y continuar su campaña de engaño del público ignorante y estúpido que queda a su alcance.


Conclusión

La corrupción seudo-escéptica es demasiado característica para resultar un malentendido.


Enlaces

Antecedente: Mala (con)Ciencia
Relacionado: Lucifer I

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